SAVIADURÍA©

Libro

 

Editorial Dunken

Desfachatez

La desfachatez es mi cómplice perfecta, y sobre todo fiel, toda vez que allí entro.
La familiaridad entre ellos pone al descubierto mi calidad de forastero.
Sin embargo, algo nos liga; y es allí, donde la externa mudez que aturde pero subyuga, se fusiona con el estentóreo afán de poseer y ser poseído, como en una danza entre flamencos en pleno cortejo.
Y ella sale a la luz, porque así lo ha sido desde el principio. “Brote y Luz”.

Mi desfachatez juega con el mismo verbo que los familiariza. Ergo; pasos más, pasos menos; pesos más, pesos menos; volumen más, volumen menos; mi piel se desliza y acaricia sus talles.
Cavilo cuando advierto en sus pellejos sus sellos.
Vacilo cuando los comparo o enmarco con el que conjuga el todo verdadero.
Un hilo de seda se extiende entre los latidos hoy finamente cosidos, y las variadas pulsaciones que se registran en el diagrama de mi presente imperfecto, que camina recogiendo trechos cuasi perfectos. Y la danza…
Asociaciones de ideas.
Coincidencias y disensos.
Encuentros entre eternos desconocidos.
Eternos encuentros que vienen desde algún tiempo.
Y finalmente, mi debilidad, esa que yace allí en las yemas de mis dedos rozando las gemas de algunos ingenios.
Resuelto paso por caja y un señalador me regalan, porque descubrieron que también humana sabiduría busco; y es en ese instante, cuando mi pequeñez se yergue ante mí y su figura me delinea, haciéndome reconocer, con sutiles y quebradizos trazos, que sencillamente soy un hombre.

Transito por las hojas, las estrujo, y de ellas me sirvo; mas siempre de una vino nuevo bebo, y es cuando al acostarme leo: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes.
Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos.
El que permanece en mí, y Yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde"
. (Jn. 15, 1-6)

Pronóstico Virdomel: Día soleado; y chuchos.