"Memín
es un niño negrito que vive en un barrio pobre de la Ciudad de México",
describe al personaje Sergio Acosta-Ortiz, mi colega mexicano y editor
del equipo de interactividad de BBC Mundo.
Este
negrito es representado con labios muy gruesos, ojos grandes y orejas
sobresalientes. Trabaja vendiendo periódicos y lustrando zapatos,
aunque también va a la escuela. Vive con su mamá y los dos son los
únicos personajes negros de la historieta.
La
clienta que se quejó formalmente ante los directivos de Wal-Mart,
Shawnedria McGinty, también negra, dijo que la caricatura era un
insulto y que al verla se preguntó si era el dibujo de un niño o de un
mono.
McGinty
recibió el apoyo del militante afro-estadounidense Quannel X, quien
manifestó en un discurso que los dibujos -"la madre con grandes labios
y la piel oscura, como si fuera un gorila, y él (Memín), como un
monito"- eran como una bofetada a los negros de Estados Unidos.
La
polémica creció aún más porque la edición del cómic que se estaba
ofreciendo en Wal-Mart se titulaba "Memín para presidente", algo que
muchos interpretaron como una alusión a la participación de un
candidato negro en la actual carrera presidencial estadounidense.
"Es ignorancia"
La
historieta es conocida en México desde 1940, cuando apareció por
primera vez, y ha sido una de las más populares a lo largo de los años.
"Era la historieta que había que tener en casa cuando éramos niños",
comenta Sergio Acosta-Ortiz.
"Han
tomado esta historia como una cuestión discriminatoria, cuando en
realidad no lo es", le dijo a BBC Mundo Manelick de la Parra,
presidente de la editorial Vid, que publica el cómic.
"La
historia de Memín Pinguín es la historia de un negrito que se sobrepone
y se impone ante una sociedad discriminante y siempre gana. Eso es lo
que hace a Memín tan particular", explica el editor.
De
la Parra aclaró que "Memín para presidente" hace referencia a las
elecciones presidenciales mexicanas de 2006 y que fue en ese momento
cuando se publicó en su país.
El
empresario se queja de que este incidente solo va a profundizar las
diferencias entre las comunidades mexicanas y afroestadounidenses, y
atribuye la queja y la decisión de Wal-Mart a la ignorancia. "Y ante la
ignorancia vienen por supuesto la represión y la falta de libertad",
afirma.
Añade
que la decisión del conglomerado de tiendas de retirar su publicación,
lejos de perjudicarlos económicamente, los beneficia "y nos han hecho
una publicidad maravillosa para aquellos que sabemos que Memín Pinguín
no es racista".
"Va a seguir pasando"
"La figura de Memín no
se ha traducido muy bien a la cultura americana", sostiene en
conversación con BBC Mundo el profesor Raúl Ramos del Departamento de
Estudios México-Americanos, de la Universidad de Houston, en Texas.
Ramos
explica que las fallas de traducción se aplican también a las imágenes
"porque la sensibilidad ante los temas afroamericanos es diferente en
México, donde no hay una gran comunidad negra, y en Estados Unidos,
donde hay una historia de íconos con connotación racista, como Aunt
Jemima (imagen de una marca de panquecas)".
El
incidente con Memín Pinguín es para este académico un ejemplo de lo que
pasa cuando dos culturas se encuentran. "Esto es resultado de la
globalización y de las migraciones de mexicanos hacia Estados Unidos y
es inevitable. Estás cosas van a seguir pasando", sentencia Ramos.
Agrega
que aunque la comunidad hispana y la afroestadounidense han luchado
juntas en frentes como el racismo y la exclusión social "también hay
diferencias culturales y de lenguaje que son muy difíciles de superar".
Este
académico sólo espera que el incidente sirva para poner de manifiesto
que estas diferencias existen y para que las comunidades involucradas
hagan un esfuerzo por entenderse mejor.